Es mejor llegar tarde a casa, que no llegar.

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Es mejor llegar tarde a casa, que no llegar. Cuando salga de casa, ore, y cuando vuelva, agradezca. Usted no tiene idea de todo lo que Dios le libró en esa ida y vuelta.

Con la ola de violencia que se vive en la sociedad actual, el llegar sano y salvo a casa, es ya de por sí, una muestra de la bendición de Dios. El saber que un ser querido, ya sea un hijo o cualquier otro familiar, ha llegado a casa, nos da la paz y tranquilidad necesarias para poder conseguir un buen descanso.

Muchas veces como padres, nos preocupamos mucho cuando nuestros hijos salen a alguna parte. La pasamos pensando en todos los peligros que existen en la calle, pues este mundo está lleno de maldad, la misma que es muy complicada de remediar.

Pero cuando la persona amada llega al hogar de regreso, sentimos que nos vuelve el alma al cuerpo. Esto se debe a que tener en frente de nosotros a nuestros hijos o cualquier otro familiar, es sinónimo de que Dios escuchó nuestras súplicas. Este tipo de oraciones son muy especiales, pues Dios pesa el corazón de las personas, y el corazón de una madre por ejemplo, es el más grande y su amor el más sincero.

La realidad de un mundo muy violento.

Como se dijo líneas arriba, estos tiempos son de los más violentos en la últimas dos décadas. Por lo tanto, debemos estar atentos y tener mucho cuidado al andar por algún lugar. Las calles y muchos lugares públicos no son tan seguros como lo eran antes. Tengamos cuidado con nuestros seres amados, sobre todo si son pequeños, pues ellos son las personas más vulnerables.

Oremos siempre para que el señor nos proteja.

La palabra del señor nos advierte que vendrán tiempos muy difíciles. Para ello nos recomienda estar preparados. La mejor forma de hacerlo, es tener una comunicación frecuente con Él. Además, debemos tener mucha fe de que todo lo que le pidamos se cumplirá, pues esto es un decreto divino.

Podemos orar de la siguiente manera: “Señor todo poderoso y misericordioso, te pido por la integridad física de mis seres queridos. Permite que cada uno de ellos llegue sano y salvo del lugar a donde se dirigen. Dios mío, sabes lo mucho que te respeto y te amo, por ello no dudes de mis palabras cundo te digo que eres el ser más poderoso y bondadoso de esta tierra. En tus manos confío sus vidas, pues reconozco tu infinita misericordia”.

En cada una de nuestras oraciones diarias, pidamos a nuestro Dios por la vida de los demás.

Es mejor llegar tarde a casa, que no llegar.

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