Colegio privado rechaza y expulsa a una pequeña de 5 años únicamente por sufrir de diabetes

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Es muy lamentable para un padre que uno de sus hijos sea excluido de su escuela por alguna condición específica del niño: su credo, su raza, una enfermedad, etc.

Pues esto es lo que le ha sucedido recientemente a una mujer en Minnesota. Su hija ha sido expulsada del colegio privado al que ha venido asistiendo desde hace 2 años por sus problemas con la diabetes.

La pequeña Kiley Eliason de 5 años de edad fue diagnosticada con diabetes tipo 1 unos años atrás, y debe andar con una bomba que debe ser cambiada, en promedio, cada 72 horas.

En ese sentido, la niña puede sufrir de ataques por bajas o subidas de azúcar. Sin embargo, Kiley había sido aceptada en el colegio con esa condición, hasta ahora.

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Su madre, Emma Garvey, informó que el equipo del colegio New Life Academy, un colegio cristiano del que la niña ha sido parte desde hace algunos años, le notificó su decisión de solicitar que Kiley fuese cambiada de la entidad educativa.

Para el cambio le fueron concedidas solo dos semanas, aún cuando la madre le pidiera al director del New Life que le permitieran al menos terminar el año escolar que está cursando actualmente.

Por su parte, New Life Academy afirmó no poder seguir atendiendo las necesidades de la pequeña Kiley, pues no tenían las capacidades para ello. Según el equipo, la situación médica de la niña ha empeorado y ellos no cuentan con los recursos para atenderla.

Lo que más preocupa a Emma es que se le haga muy difícil encontrar un nuevo centro educativo donde puedan entender la situación de Kiley y que, además, colaboren con la familia en los cuidados necesarios que requiere la pequeña de 5 años a causa de su diabetes.

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Ahora, Kiley, que ya ha perdido muchas cosas a causa de su enfermedad, deberá despedirse de sus amigos, profesores y de la querida enfermera del colegio.

Emma, en función de esto que han vivido, quiere ser voz de aquellas personas que son, de una manera u otra, discriminadas por alguna condición o, simplemente, por ser diferentes.

El llamado es a aprender a tener más conciencia y empatía hacia este tipo de casos. Cada uno puede ayudar, desde su espacio, a hacer un mundo más justo y sano. ¡Hay que ponerse en los zapatos del otro!

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